Tengo que dar las gracias a todos aquellos que de formas diferentes me han hecho interesarme cada vez más por el Misterio del Pórtico. En primer lugar a los peregrinos, al señor Santiago como el primero de ellos y después a los que le han seguido, quienes con su caminar han mantenido viva la experiencia secular de llegar a Compostela. A los peregrinos de hoy les pido que no dejen de contar sus experiencias del Camino.


Es obligado agradecer y reconocer a la Iglesia de Santiago por la custodia de la tumba, por la conservación de la catedral, por una dedicación de siglos que ha permitido que una obra de tal profundidad llegue casi intacta a nosotros. De modo particular agradezco las facilidades que me han concedido para realizar las fotografías que han sido la base de este estudio.


Así mismo, quiero agradecer el esfuerzo de todas las personas que han colaborado en el proyecto, gracias a los cuales se ha hecho realidad.


De forma más profunda doy gracias a los testigos de la fe que con su testimonio han cambiado mi vida y me han lanzado a profundizar en las razones para afrontar la vida con esperanza, aquellos que siempre me han animado a llegar hasta el fondo de la realidad sin temor alguno. Seguir su ejemplo me ha permitido entender el mensaje cristiano del pueblo del Pórtico. Por último a mi mujer, que con sus sugerencias y con sus correcciones me ha soportado y animado a llegar a este final. Deseo que todos puedan participar de la alegría que para mí ha supuesto este trabajo.


Una historia tradicional interpreta el gesto de la figura que en la contraportada señala con el dedo índice de su mano hacia la calle, como una indicación a todos los que en el Pórtico están charlando de que el lugar adecuado para hablar es la calle. Probablemente hay algo de cierto en esta interpretación, pues la imagen trasmite al peregrino que abandona Santiago el último mensaje: “Cuando regreses a tu casa cuenta allí, a tus familiares y conocidos, lo que te ha llamado la atención del Pórtico y las experiencias de vida que has tenido a lo largo de tu peregrinar”. Sólo la experiencia personal hace que la tradición sea trasmitida, que llegue viva a lo largo de los siglos. Gracias por vuestra ayuda “Ultreia et Suseia. ¡Deus adjuvat nos!”


Félix Carbó

AGRADECIMIENTOS

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