La peregrinación, que lleva al hombre a participar de la Gloria del Rey, arranca en las bases de las columnas. Este camino se vive siempre como tensión dramática entre el deseo infinito de felicidad y todas las dificultades y límites que obstaculizan alcanzar el propio destino.


En las columnas se señalan cuatro caminos, las vías por las que el hombre va ascendiendo. Por encima de ellas se sitúan los heraldos del Rey (Profetas y Apóstoles). Destaca el apóstol Santiago, que fue el primero de los apóstoles en dar su vida por Cristo y, sobre todo, fue el elegido para anunciar su Reino en el occidente europeo, en el extremo confín de la tierra entonces conocida.


En el tímpano se representa la audiencia que el gran Rey concede al pueblo. La composición refleja la Gloria de Cristo: cronistas, escuderos, nobles, reyes y ángeles ya ocupan sus puestos en la corte del Emperador.


A izquierda y derecha, en los dos arcos laterales, se sitúan las antesalas, los lugares de espera y preparación para entrar en la Gloria del Rey (principalmente el Limbo de los justos de la Antigua Alianza y el Purgatorio de los santos de la Nueva). Los ujieres en forma de ángeles están situados en las impostas de los arcos y van dando entrada a las almas admitidas al Reino.

CLAVES DE INTERPRETACIÓN

Todos los derechos reservados.