El 18 de agosto de 2004, año santo, surgió el hecho detonante de este trabajo. Félix Carbó, autor de la obra se encontraba en el Pórtico de la Gloria. Cientos de peregrinos esperaban para acceder al Pórtico mientras dos guías explicaban a sus grupos erróneamente el significado del mismo. La tradición se había perdido 300 años antes, y sin embargo a principios del siglo pasado todavía D. Ramón Otero Pedrayo resaltaba la imponencia del Pórtico:


«El Pórtico de la Gloria, la expresión más genial del arte cristiano del Medievo, en su inspiración y logro escultórico sólo comparable en otros rumbos del espíritu con la “Summa Teológica” del Ángel de las Escuelas o “La Divina Comedia” de Dante, ha sido muchas veces descrito. Puede sentirse y estudiarse como composición teológica y artística. Encierra, sugiere y expresa todo un mundo de conceptos, visiones y revelaciones de una época en la que se expresa un momento definitivo de la historia inmortal de las almas con certeza».


Con el permiso correspondiente, instalamos andamios en la catedral durante varias sesiones fotográficas antes del inicio de las obras de restauración del Pórtico, que actualmente impiden el acceso al mismo. El trabajo realizado, desde el inicio de las investigaciones en 2004 hasta el día de hoy, nos permite ofrecer una obra única y de capital interés para la comprensión de la cultura europea, cuyos orígenes surgen de las bases del Pórtico de la Gloria.



el método de trabajo

Fotos: arriba, sesión fotográfica en la Catedral; abajo, Iluminación artificial para vencer la oscuridad

EL PROYECTO

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